Como ya explicamos anteriormente, la Parálisis Cerebral es un grupo de trastornos que suelen aparecer durante los primeros años de vida del bebé, que afectan al movimiento del cuerpo y a la coordinación muscular.
Existen
diferentes tipos de parálisis cerebral los cuales están determinados por la
magnitud, el tipo y la ubicación de las anomalías en el cerebro:
- Parálisis cerebral espástica: es el tipo de trastorno más común; las personas que la padecen tienen los músculos rígidos y realizan movimientos incómodos.
- Hemiplejia espástica: afecta a las extremidades de un solo lado del cuerpo. Los niños con este tipo de parálisis seguramente acaben desarrollando una escoliosis.
- Diplegia espástica: implica rigidez muscular que predomina en las extremidades inferiores y que afecta menos severamente a brazos y cara.
- Cuadriplejia espástica: es la forma más grave de parálisis cerebral suele ser asociada con una discapacidad intelectual grave. Está causada por un daño cerebral generalizado.
- Parálisis cerebral discinética: en este tipo de parálisis, los pacientes sufren retorcimientos lentos o incontrolables en las extremidades. La hiperactividad de los músculos del rostro hace que las personas que la sufren, hagan muecas o babeen. Además, podrán presentar dificultades relacionadas con la percepción de los sentidos, así como en el acto del habla.
- Parálisis cerebral atáxica: afecta, sobre todo, al equilibrio y a la percepción de profundidad, por lo que las personas que la padezcan experimentarán dificultades con movimientos rápidos además de tener una coordinación deficiente.
Existen
diferentes condiciones asociadas a la parálisis cerebral, ente ellas la
discapacidad intelectual la cual padecen aproximadamente entre el 30% y el 50%
de las personas con PC. Por otro lado, también experimentarán un retraso
evidente en el crecimiento y en el desarrollo ya que los músculos afectados
tienden atrofiarse. Además de todos los problemas de los sentidos citados
anteriormente, las personas con parálisis cerebral desarrollarán deformidades
espinales (como la cifosis) y osteoporosis (debido a la presión y desalineación
de las articulaciones).
En
lo que respecta al tratamiento, como este trastorno no tiene cura, está
enfocado a mejorar las capacidades del paciente mediante la combinación de
diferentes terapias para mejorar la calidad de vida. Por ejemplo, se puede
combinar la terapia física (ejercicios físicos destinados a mejorar la
fuerza muscular, el equilibrio y las habilidades motoras) con terapia
recreativa (la cual fomenta la participación de personas con parálisis en
actividades culturales) o terapia del habla (enfocada a mejorar la
capacidad para comunicarse o tratar los trastornos de deglución).
Por
otra parte, el tratamiento farmacológico tiene como finalidad enmascarar los
síntomas de la parálisis: se utiliza diazepam para relajar la rigidez
muscular; toxina botulínica para evitar que las células nerviosas se
activen en exceso y baclofeno intratecal para disminuir la excitabilidad
de las neuronas de la médula espinal y así mejorar la rigidez crónica.
En
los casos más graves en los que el tratamiento farmacológico no surja efecto,
se podrá contemplar como terapia la cirugía ortopédica o la cirugía
para cortar los nervios.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Parálisis cerebral [Internet].
familydoctor.org. 2006 [Consultado 15 Nov 2022]. Disponible en: https://es.familydoctor.org/condicion/paralisis-cerebral-es/?adfree=true
Parálisis cerebral: esperanza a través de la
investigación [Internet]. Nih.gov. [Consultado 15 Nov 2022]. Disponible en: https://espanol.ninds.nih.gov/es/trastornos/forma-larga/paralisis-cerebral-esperanza-traves-de-la-investigacion